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Prevención de Lesiones
y estrés laboral
La manera en que utilizamos nuestro cuerpo durante el trabajo puede influir en nuestra salud, capacidad física y calidad de vida.
Muchos de los movimientos, esfuerzos y posiciones que repetimos diariamente terminan convirtiéndose en hábitos que realizamos sin prestarles atención.
Cuando estas actividades implican cargas excesivas, esfuerzos repetidos, períodos prolongados sin variación de movimiento o condiciones de trabajo poco favorables, pueden contribuir a la aparición de fatiga, molestias musculoesqueléticas y lesiones.
El estrés laboral también puede afectar la salud física y mental, especialmente cuando las exigencias del trabajo superan los recursos disponibles para afrontarlas.
Este programa propone reconocer los hábitos y las condiciones laborales que pueden contribuir a estos problemas y desarrollar herramientas prácticas para organizar mejor el movimiento, distribuir los esfuerzos y favorecer el descanso.
El objetivo no es alcanzar una postura perfecta, sino aprender a utilizar el cuerpo de manera más consciente, coordinada y adaptable a las exigencias de cada actividad.
¿Qué se busca con esta capacitación?
Que los participantes aprendan a:
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Reconocer sus hábitos posturales y comprender cómo pueden influir en la comodidad, la movilidad y la distribución de los esfuerzos.
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Conocer principios básicos de anatomía, biomecánica y funcionamiento del cuerpo.
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Mejorar la percepción corporal, el equilibrio y la coordinación durante las actividades laborales.
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Explorar diferentes maneras de sentarse, levantarse, caminar, agacharse, levantar y transportar objetos.
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Identificar movimientos repetitivos, cargas excesivas y condiciones de trabajo que pueden contribuir a desarrollar molestias.
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Incorporar pausas activas, ejercicios de movilidad y recursos para favorecer la recuperación física y mental.
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Aplicar lo aprendido de forma autónoma, tanto en el trabajo como en la vida cotidiana.
¿Cómo se trabaja?
La capacitación combina explicaciones sencillas de anatomía, biomecánica y fisiología con ejercicios prácticos de observación y reeducación del movimiento.
Se parte de las actividades que realizan los participantes durante su jornada laboral. Mediante la experiencia corporal, aprenden a reconocer sus apoyos, organizar el centro de masa, coordinar los movimientos y experimentar distintas maneras de realizar una misma tarea.
El aprendizaje se basa en observar, experimentar y reconocer las diferencias, en lugar de memorizar posiciones rígidas o evitar movimientos por temor a lesionarse.
También se consideran las características del puesto, las herramientas utilizadas, la duración e intensidad de las tareas y las posibilidades físicas de cada persona.
Programa de capacitación
El programa se organiza en cinco etapas, adaptables a las necesidades de cada empresa o institución.
1. Evaluación inicial del ambiente laboral
Antes de comenzar, se realiza un reconocimiento de las características y necesidades de los distintos sectores.
Esta etapa puede incluir:
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Entrevistas con Recursos Humanos y responsables de área.
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Recorrido por las instalaciones.
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Observación de las posiciones, los movimientos y los esfuerzos habituales.
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Identificación de tareas repetitivas, manipulación de cargas y períodos prolongados sin cambios de posición.
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Recopilación voluntaria y confidencial de información de salud relevante para adaptar las actividades, cuando corresponda.
A partir de esta información se organiza la capacitación según las exigencias de cada grupo.
2. Capacitación práctica:
cuatro encuentros de una hora
Encuentro 1
Reconocer los hábitos posturales
Introducción a la anatomía funcional, la biomecánica y la percepción corporal.
Se exploran las posiciones de pie y sentado, la marcha, los apoyos, el equilibrio y la organización del centro de masa.
Los participantes observan cómo realizan estos movimientos y experimentan ajustes que pueden favorecer la estabilidad, la comodidad y la distribución del esfuerzo.
Encuentro 2
Organizar el movimiento y distribuir las cargas
Se practican distintas maneras de sentarse y levantarse, agacharse, alcanzar objetos, empujar, levantar y transportar cargas.
Se trabaja sobre la coordinación de las articulaciones, la participación muscular, la estabilidad y el aprovechamiento del peso corporal, considerando las características de cada actividad.
Encuentro 3
Aplicar lo aprendido al trabajo
Se analizan las tareas habituales de los participantes y las condiciones en que se realizan.
Se practican alternativas para organizar el movimiento, utilizar herramientas, modificar los apoyos, variar las posiciones y distribuir los esfuerzos.
También se presenta un programa de pausas activas y ejercicios de movilidad adaptados a cada sector.
Encuentro 4
Estrés, descanso e integración de hábitos
Se explica cómo las exigencias físicas y psicológicas, la fatiga, el descanso y la recuperación pueden influir en la tensión muscular y la percepción del dolor.
Se practican ejercicios sencillos de respiración, movilidad, relajación y conciencia corporal.
Finalmente, se revisan los conocimientos adquiridos y se identifican los cambios que cada participante puede incorporar a sus actividades cotidianas.
3. Evaluación de los conocimientos adquiridos
Al finalizar los encuentros, se propone una instancia de intercambio y evaluación para reconocer qué conceptos fueron comprendidos y cuáles necesitan reforzarse.
Los participantes pueden compartir sus experiencias, dudas y dificultades al aplicar los movimientos practicados.
Esta información permite ajustar los contenidos y orientar las actividades posteriores.
4. Seguimiento y formación de referentes
Para favorecer la continuidad del aprendizaje, se propone trabajar con responsables o líderes de grupo que puedan acompañar la práctica de los ejercicios y las pausas activas.
El programa original contempla tres encuentros adicionales, uno por semana, para reforzar los conocimientos, revisar los ejercicios y resolver dificultades.
Esta instancia también puede facilitar la incorporación de nuevos trabajadores en sectores con alta rotación de personal.
5. Evaluación de resultados
Se propone realizar una revisión posterior para conocer cómo se están aplicando los conocimientos y qué dificultades persisten.
Según las necesidades de la empresa, pueden evaluarse cambios en los hábitos de movimiento, la comprensión de los contenidos, la comodidad durante determinadas tareas y la participación en las actividades propuestas.
También pueden considerarse nuevas evaluaciones a los seis o doce meses, cuando resulte pertinente.
El seguimiento permite identificar necesidades de refuerzo y proponer mejoras en la capacitación y en las condiciones laborales.
Tiempo de descanso:
Pausas Activas
Las pausas activas forman parte de la capacitación y se adaptan a las exigencias de cada puesto.
Consisten en breves momentos destinados a variar las posiciones, movilizar las articulaciones, realizar ejercicios sencillos y favorecer la recuperación durante la jornada.
Pueden incorporarse antes, durante o después del trabajo, según la duración de las tareas, las posibilidades del entorno y las necesidades de los participantes.
Pueden incorporarse antes, durante o después del trabajo, según la duración de las tareas, las posibilidades del entorno y las necesidades de los participantes.
No se trata de realizar una rutina idéntica para todos, sino de reconocer qué movimientos, cambios de actividad o períodos de descanso pueden resultar más adecuados en cada situación.
Estas prácticas complementan, pero no reemplazan, las condiciones de trabajo seguras, la organización adecuada de las tareas ni los períodos de descanso necesarios.
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