Material de Estudio

¿Cómo mantenerse de pié por largos períodos?

En la actualidad el ser humano se mantiene parado, la gran mayoría de las veces, con los pies dirigidos hacia fuera.

Las rodillas trabadas hacia atrás o hacia los costados.

Y con el cuello y cabeza hacia el frente o hacia abajo, leyendo dispositivos electrónicos.

Si el peso lo distribuyo en los talones solamente, sin usar los pies, generaré inflamaciones y dolor de los talones como por ejemplo el espolón calcáneo.

También várices o edemas porque al no utilizar los dedos va a disminuir la circulación y el equilibrio del cuerpo.

Trabar las rodillas hacia atrás o hacia el costado es una forma de gastar menos energía. Esto sucede porque no tenemos la condición para aguantar nuestro propio peso. Y de esta forma, ahorramos energía.

La desventaja es que esas posturas generan muy poca actividad muscular. Y así, se aumenta la presión en las articulaciones lo que termina generando desgaste y lesiones articulares, debilidad o flacidez muscular, y además una alineación defectuosa de la columna vertebral, como por ejemplo, las escoliosis.

Por eso es que el cuerpo humano cuando no siente estabilidad compensa o busca el equilibrio llevando la cabeza hacia delante.

Imagínate cuando hay un terremoto o te falta balance… la gente lleva la cabeza hacia delante, y dobla el cuerpo de manera inestable,

lo que lo lleva a formar tensiones, contracturas, que a su vez le provocarán dolores de cabeza y de la zona del cuello, rigidez articular, acortamiento en los movimientos, zumbidos en oídos (acúfenos) mareos e irradiación hacia las manos y dedos e una irritabilidad general.

Osensei Ueshiba, fundador del Aikido enseñaba acerca de la importancia de unir los movimientos del cuerpo humano a los principios que vemos en la naturaleza. Se basaba en el movimiento de espiral o de rotación que vemos en la actividad planetaria, en las olas, en el abrir de las hojas o flores y en muchas formas naturales.

De esta forma, podemos solamente girar un pie desde la parte anterior del pie y de los dedos y alinear el cuerpo hacia un mismo lado.

Otro principio que enseñaba el maestro Ueshiba era el de mantener brazos, caderas y pies alineados y dirigidos hacia el frente. Ya que si tengo además los pies mirando en diferentes direcciones estaré en una postura inestable.

Imagínate si las ruedas del auto estuvieran abiertas hacia fuera. El desgaste sería muy grande. Lo mismo sucede en el cuerpo.

Una vez alineados ambos pies, voy a separar los dedos de los pies entre sí.

Miyamoto Musahi fue uno de los Samurai Japoneses más conocidos y dejó mucha sabiduría escrita en el año 1600 aproximadamente. Y él decía que entre el talón y el suelo debería poder pasar un papel.

Esto nos hace ver la necesidad de que el peso del cuerpo esté distribuido también en todos los dedos.

De esta manera mejorará la circulación en los pies y en las piernas gracias al trabajo de bombeo que habrán generado los músculos, similar al trabajo que realiza el corazón.

Si al mismo tiempo las rodillas las mantenemos semiflexionadas o levemente dobladas, o sea destrabadas, estaremos quitando presión a las articulaciones, lo que evitará lesiones y al mismo tiempo mejorará la fuerza y resistencia muscular.

Así podremos mantener la columna equilibrada de tal manera que generará mayor bienestar, es decir, sin presión en las articulaciones, y al mejorar la estabilidad general, la cabeza podrá erguirse cómodamente sobre el tronco y no estará en posición adelantada.

Eso ayudará a prevenir las molestias causadas por la tensión del cuello.

Fragmentos del Libro Hábitos Posturales :

Mariano Maradei

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Puerto Aventuras

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