Mariano Maradei

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Puerto Aventuras

Quintana Roo, México 77733

Aikido

February 10, 1998

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Aikido, llamado también el Arte de La Paz, por promover una actitud de no violencia, de gratitud y aprendizaje de todo.

 

 

“Herir a un oponente es herirte a tí mismo”

 

 

 

- O’ Sensei Ueshiba Morihei (1883-1969) Fundador de Aikido. Japón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Video de O´Sensei Morihei Ueshiba :

 

 

Frases del Arte de La Paz

 

“Aprende de los libros sagrados.
 

Escucha las palabras de la gente sabia.”

 

“Une tu mente con tu respiración.

La mente ha de tranquilizarse y entrar en contacto con la realidad suprema.”

 

“La oración sincera es una manera de llegar a Dios, volver a su reinado.”

 

“Cuando ves con claridad un determinado principio, puedes ponerlo en práctica”

 

“Une tu movimiento con tu respiración.

Al Avanzar exhala y al Inspirar, gira y atrae”

 

“la clave es mantener manos pies y caderas centrados y derechos”

 

“Unifica la parte superior, media y baja de tu cuerpo”

 

“adoptando la posición que permite el libre desplazamiento”

 

“girando en un radio de 360º sin dejar ningún ángulo muerto”

 

“girando en círculos alrededor de un centro firme”

 

“Siente eterna gratitud a los dones recibidos del Universo, de tu Familia, de tus Semejantes, de la Madre Naturaleza”

 

“Agradece siempre, incluso las derrotas, las penurias y a las malas personas”

 

“El fracaso es la clave del éxito, cada error nos enseña algo”

 

“Cada cosa, incluyendo las plantas, las rocas, los animales, deberían ser tus maestros”

 

“Las acciones mas perfectas son el eco de patrones que se encuentran en la Naturaleza"

 

“Brota de la Gran Tierra, Álzate como las Grandes Olas, Enraízate como un Árbol, Descansa como una Roca, Muévete como un haz de Luz, Vuela como un Rayo, Golpea como un Trueno”

 

“Ten siempre presente la interacción Del Cielo y la Tierra”

 

“Si te atacan con Fuego, responde con Agua, Nunca choca con nada y queda indemne”

 

“Según las circunstancias debes ser:Duro como el Diamante, Flexible como el Sauce, De suave fluir como el Agua o Tan vacío como el Espacio”

 

“El arte supremo del Aikido consiste en vencer al adversario sin combatir”

 

“El arte de la paz es un arte de vivir, y solamente cuando se convierte en un arte de vida,  puede servir como un medio de defensa”

 

 

 

 

O’ Sensei Morihei Ueshiba (1883-1969). El Arte de La Paz

 


 

“Lo importante en aikido es permitir a cada persona, adoptar los principios de éste arte (de la no violencia y no resistencia) en función de la personalidad, de su edad y de la generación a la que pertenece.”        

 

- Kisshōmaru Ueshiba Sensei (1921-1999) Hijo del Fundador de Aikido.

 

Ueshiba Kisshomaru Sensei y Mariano Maradei. 1998. Hombu Dojo. Shinjuku.Tokyo. Japón.

 

 

Cuento acerca de la filosofía del Aikido puesta en práctica :

 

En un tren de Tokio

 

 

 

“El tren traqueteaba ruidosamente a través de los suburbios de Tokio, en una adormecida tarde primaveral. Nuestro vagón estaba comparativamente vacío; unas pocas amas de casa con sus niños uno al lado del otro, alguna gente mayor yendo de compras. Yo miraba, ausente, las cosas monótonas y arbustos empolvados de las verjas.

 

En una estación las puertas se abrieron y de pronto la tranquilidad de la tarde fue destruida por un hombre que aullaba maldiciones violentas e incomprensibles. El hombre se tambaleó dentro del vagón. Vestía sus ropas de un obrero, y era grande, sucio y estaba borracho. Gritando, lanzó un puñetazo hacia una mujer que sostenía un bebé en sus brazos. De milagro no le pegó. El obrero apuntó una patada a la espalda de una anciana que se alejaba, pero le erró mientras ella se apresuraba hacia un lugar seguro. Esto encolerizó tanto al borracho que tomó un tubo de metal del vagón y trató de arrancarlo fuera de su soporte.

 

Pude ver que una de sus manos estaba cortada y sangrando. El tren corría a gran velocidad, y los pasajeros estaban congelados de miedo. Yo me paré. Era joven, entonces, hace unos 20 años, y estaba en muy buena forma. Había estado entrenando unas buenas ocho horas de aikido casi todos los días, durante los últimos tres años. Me gustaba arrojar y retener. Y yo me creía duro. El problema era que mi habilidad marcial aún no había sido probada en un combate real. Mi maestro había dicho una y otra vez, “Herir a un oponente es herirte a ti mismo”. “ Aikido es el arte de la reconciliación. Quien quiera luchar ha roto su conexión con el universo”. En mi corazón, sin embargo, yo quería una oportunidad absolutamente legítima donde pudiera salvar al inocente destruyendo al culpable. -¡Esta es!- me dije a mi mismo, mientras me paraba.

 

Acá hay gente en peligro y si no hago algo rápido, seguramente se van a lastimar. Al ver que me paraba, el borracho reconoció una oportunidad de enfocar su ira. ¡Ajá, un extranjero!, ¡te hace falta una lección de modales japoneses! Me sujeté levemente de la correa del techo, y lo miré con disgusto y rechazo. Planeaba aplastarlo en el suelo, pero él tenía que hacer el primer movimiento. Quería que perdiera el control, así que cerré mis labios y le tiré un beso insolente. ¡Muy bien! Dijo con una alarido- vas a tener tu lección. Se preparó para lanzarse hacia mí. Una milésima de segundo antes que se pudiera mover alguien gritó:-!Ey!- El sonido era tan fuerte que retumbaba en los oídos. Recuerdo que era un sonido alegre, vibrante, como si un amigo y vos hubieran estado buscando diligentemente algo y de pronto él lo encontrara. Roté hacia mi izquierda, y el borracho hacia su derecha. Ambos elevamos la vista en un pequeño japonés. Debería estar bien entrado en sus setentas; éste pequeño caballero, sentado allí con su kimono inmaculado.
 

No hizo caso de mí, pero sonreía con placer hacia el obrero, como quien tiene el secreto mas importante y mas deseado de compartir. ¡Veni, vení!- dijo el viejito fluidamente en el idioma local, haciéndole señas al borracho. -Vení y charlemos- Su mano lo invitaba con gentileza. El hombre grande lo siguió, como si estuviera atado a un piolín. Plantó sus pies frente del anciano caballero, y rugió por sobre el traqueteo de las ruedas. ¿!por qué querría yo hablar con usted!?- El borracho tenía ahora su espalda hacia mí. Si su codo se movía siquiera un milímetro, yo le saltaba encima. El anciano continuaba sonriendo al obrero. ¿Qué estuviste tomando?- preguntó. Sus ojos brillando con interés. ¡Estuve tomando sake y no es asunto tuyo!, rugió el obrero mientras hilos de baba caían sobre el anciano. -¡Ahh, eso es maravilloso!- Dijo el anciano -¡totalmente maravilloso!-. -¿Sabes? a mi también me encanta el sake.

 

Todas las noches, mi mujer y yo; calentamos una botellita de sake y la llevamos al jardín, y nos sentamos en un viejo asiento de madera. Vemos el atardecer, y vemos cómo anda nuestro árbol de níspero. Mi bisabuelo lo plantó, y me preocupa si se va a recuperar de las heladas que tuvimos el último invierno. Nuestro árbol está mejor de lo que pensaba, considerando la mala calidad del suelo. Es muy lindo mirarlo cuando tomamos nuestro sake y disfrutamos de la tarde ¡aún cuando llueve!.- Alzó su vista el obrero, sus ojos brillando. Mientras se esforzaba para seguir la conversación del anciano, el rostro del borracho comenzó a ablandarse. Sus puños lentamente se abrieron. -Si-, dijo,- a mi también me gustan los nísperos… Sí!-, dijo el anciano, sonriendo, -y estoy seguro que tenés una mujer maravillosa.- No, respondió el obrero- mi esposa murió.

 

Muy lentamente, oscilando con el movimiento del tren, el grandulón comenzó a sollozar. -No tengo esposa, no tengo casa, no tengo trabajo!. Estoy tan avergonzado de mi mismo!… Las lágrimas le rodeaban por sus mejillas, un espasmo de desesperación le onduló por el cuerpo. Ahora era mi turno. Parado allí de pronto me sentí mas sucio que él. Giré mi cabeza para la última mirada. El obrero estaba desparramado en el asiento, su cabeza en la falda del anciano. El anciano le acariciaba suavemente sus cabellos sucios y despeinados. Mientras el tren se iba, me senté en un banco. Lo que había tratado de hacer con los músculos había sido logrado con palabras gentiles. Acababa de ver al aikido utilizado en combate, y su esencia era el amor. Tendría que practicar el arte con un espíritu totalmente diferente.”

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Los movimientos surgen a partir de técnicas utilizadas por “Samurais” y principios que se encuentran en la naturaleza.  

Samurai podría traducirse como Servidor. Se caracterizaban por actitudes de  

Valentía, Benevolencia, Rectitud, Cortesía, Sinceridad, Lealtad y Honor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mas sobre Aikido

 

 

 

 

 

Kenzo Miyazawa Sensei.

Explicación de Posturas, Giros, forma de caminar y técnicas de movimientos en Aikido.

 

 

 

 

 

 

Una vez, un encuentro

 

​​“Ichi Go Ichi E se puede traducir como 'una sola vez en la vida, un encuentro con una persona' ”


La ceremonia del té, el Cha no yu, consiste en servir el té, efectivamente, y es una disciplina basada en la filosofía Zen. Todos los movimientos, desde la recepción del invitado a tomar el té, hasta su despedida están pautados. Se lo puede entender también como una forma de meditación. “el espíritu de Ichi Go Ichi E es muy importante”. La gente a quien se le ofrece la ceremonia del té viene una vez. Es un encuentro único. ¿quién sabe si al salir no fallecen ellos, o fallece el que ofrece la ceremonia?. Todo encuentro entre dos personas es único. Irrepetible. Impostergable. Si se posterga, tal vez nunca suceda. O si sucede, ya no será lo mismo. Una vez en la vida, un encuentro con una persona. Un encuentro único. Cada vez que se ofrece la ceremonia del té, se la ofrece como si fuera la primera y la última vez que se le ofrece a esa persona. Lo es; los sentimientos de ese encuentro son únicos, la charla que se mantiene con el invitado es única. Otra persona no es lo mismo, la misma persona después, no es lo mismo. Cuando uno se encuentra con este espíritu, uno confía. El encuentro es muy profundo, muy espiritual. Muy armonioso y auténtico. Y luego, el invitado se va. El sentimiento que queda en el corazón del practicante de la ceremonia del té luego de la partida de su invitado es muy especial. Cuesta traducirlo al castellano. Algo así como una remembranza con sentimiento de plenitud, con algo de tristeza. No se puede hablar en voz alta. Todo queda muy tranquilo. En silencio, el recuerdo de lo partido, de lo charlado es pleno. Único. El practicante de la ceremonia queda solo, escuchando el ruido del viento en los árboles afuera. Un sentimiento que expande la conciencia hasta alcanzar el Universo.”

 

 

Kenzo Miyazawa Sensei

(1937-2003)

 

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Exámen de Aikido 2 Kyu.

Kenzo Miyazawa Sensei. Nicolás Urrutia Sensei. Mariano Maradei

14 de diciembre de 2002

 

 

 

 

 

 

Hacer estos movimientos de forma muy lenta ayudan a:

  • Relajar y estirar músculos y ligamentos de la espalda.

  • Producir movimiento, tracción o descompresión articular en la columna vertebral.

  • Favorecer la circulación general del cuerpo. (Sistema Circulatorio y Digestivo)

  • Prevenir y disminuir lesiones al aprender a caerse hacia delante o hacia atrás, en algún descuido, en accidentes o dentro de actividades o disciplina física donde se presenten frecuentemente caídas.

 

 

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